Pues si querid
os amigos y amigas, el sábado día 24 estuve preparando el piano para la mismisima Sara Montiel. Imagino a los amigos babeando ante un cuerpo como el de Sarita con sus apenas ochenta y tantos años, pero bien llevados, eso si. Lo que la gente no sabe es que solamente Sara Montiel, Sharon Stone, mi amiga Asun y yo mismamente, cumplimos los años el mismo día y mes, aunque Sarita nos gana a todos en eso de apagar velar y seguramente también en encender fuegos, eso sin contar con la mujer que reinventó el cruce de piernas.
Ese día 24 fue un día ventoso en el que no podías olvidar salir de casa con un ancla, o en su defecto con dos sacos de patatas colgados al cuello. Pude ver un accidente en la A7 porque a un coche tipo utilitario pequeño se lo llevó el viento y le hizo dar un trompo. Era sorprendente como coches que pesan la mitad que el mío, me adelantaban a unas velocidades que daban miedo, sobre todo cuando las ráfagas de viento hacían difícilmente controlable el coche. Imagino que dentro de esos coches irían unas focas gordas y sin cerebro o algún león marino de barriga cervecera con un CI de 90, lastrando el vehículo para aguantar la fuerza eólica.

Ayer fue todo un placer trabajar para un PIANISTA (este si es con mayúsculas) de la talla de Joaquín Achúcarro
Desde hace muchos años Joaquín Achúcarro vive en EEUU y da clases en la Universidad de Dallas, de donde creo que no tendremos la suerte de que vuelva, pues como me comentó su mujer, le acaban de hacer una fundación con su nombre, y cada vez que el plantea venir a España lo convencen de lo contrario.
Allí en Dallas pasó unos años junto al maestro Achúcarro, un pianista murciano que se llama Bernardino Costa, que por supuesto no faltó a la cita.
El programa consistió en Las Noches en los Jardines de España, de Falla y el tío desde luego no falló ni una. Luego dio una propina de Albeniz y …. hasta luego Lucas.
Ayer tuve la suerte de trabajar para la famosa cantante, y la verdad es que a mejor artista, menos problemas. Todo fue genial. Estuvimos hablando un rato y desde luego no me dio la impresión de tratar con ninguna diva. Hoy tengo de nuevo un día completo con ella y espero que todo siga igual o mejor.
Igual si esta mañana me llama mi amiga Ana (que trabaja junto al Auditorio) nos tomamos un café juntos.
Pues el sábado 22 y para celebrar Sta. Cecilia, tenía en Albacete el concierto para piano, orquesta y pandereta en Mi bemol (la pandereta, el concierto era en La). Bueno, pues el caso es que cuando iba a recoger el coche del parking situado este en la plaza del ayuntamiento de Albacete (lo mas de lo mas céntrico), me quedé tetrapléjico y totalmente paralizado cuando vi que el aparcamiento estaba cerrado, y nadie respondía a mis estímulos en forma de golpecitos primeramente y puñetazos poco después. Entoncés pude leer que el sábado cerraban a las 10 de la noche y no habrían hasta el lunes a las 8 de la mañana. Pregunté en el bar mas cercano pero no sabían nada excepto que uno de los vigilantes del parking suele tomar un cortado con la leche templada. El dato era bueno pero…. lo de la leche templada me despistaba. Finalmente hablé con la policía local y me informaron que el mismo de la leche templada, trabajaba en otro aparcamiento cercano que también era propiedad de los hábiles empresarios que cierran un parking céntrico a las 10 de la noche. Por fin di con el “leche templada” y me acompañó a recoger mi coche. Fin de la historia.
REFLEXIONES:
¿Que imagen da una ciudad que cierra su aparcamiento más céntrico a las 10 de la noche?
¿Como el hombre que ha contratado a alguien que toma un cortado con la leche templada, puede ser un empresario de éxito con esos planteamientos comerciales?
¿Tendríamos que leer todos los cartelitos a la entrada de un aparcamiento público?

El pasado miercoles tuve la suerte de poder trabajar y compartir unos momentos inolvidables con Chucho y Bebo Valdez. Al final de la sesión me hice unas fotos con los maestros y el bueno de Bebo además añadió “Esta va a ser la foto de tres buenos pianistas” Claro, yo pensé ” De ahí al cielo”.
Bebo Valdez ya tiene sus años y se le nota porque apenas puede andar, pero eso si, una vez que se sienta al piano me recuerda cuando un delfín vuelve al agua. Se desliza con una agilidad que ya querríamos los que no llegamos ni a los treinta (Jua jua)
En la foto se puede ver o que yo he perdido altura o ellos son de la NBA. Chucho hubiese sido un excelente pivot.