Una contractura para empezar el entrenamiento.
Pues si, a determinadas edades hay que llevar cuidado con estiramientos, calientamientos y sobre todo con los esfuerzos que en algo te puedan recordar al Rambo que todos hemos llevado en nosotros mismos. El martes por la noche teníamos un partido de futbol sala y todo se desarrollaba con normalidad, cuando en la última carrera (muy explosiva), mis isquiotibiales de la pierna derecha se resistieron a seguir siendo maltratados y me dieron un susto en forma de fuerte contractura que me dejó al nivel de las cucarachas en día de limpieza. Los músculos isquiotibiales, que encuentran situados en la parte posterior del muslo, no tienen ni la más mínima importancia, a menos que necesites usarlos, que por otro lado nunca sabrás cuan importantes llegan a ser hasta para lavarte los dientes.
El tratamiento es bien sencillo. Los dos primeros días tienes que ponerte frío (para lo que puede servir siempre tu ex mujer), tomar antiinflamatorios y sobre todo no intentar batir ningún record de movimiento, o lo que es lo mismo, reposo. A partir del tercer día ya puedes abandonar la silla de ruedas (si te la hubieses comprado), y empezar a darte calor (o buscar a alguien que te lo de). Según te vayas viendo mejor, se debe empezar a realizar una actividad física moderada, acompañado todo esto de unos desagradables masajes para diluir la contractura o los restos de ella. El primer día y a falta de bolsa con gel helado, me puse bajo el muslo una bolsa de guisantes congelados que espero resulten ser muy terapéuticos. Así que ya os podéis imaginar que al día siguiente comí unos maravillosos guisantes medicinales.
Después de este incidente, me he puesto en contacto con el seleccionador español Vicente Del Bosque, para tranquilizarlo en cuanto a mi presencia para el próximo Mundial en Sudáfrica.